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Gumhurriya Misr Al Arabeya

No: no se nos ha estropeado el teclado. Y tampoco: tampoco hemos bebido (demasiado) en el desayuno. De ello puede dar fe cualquiera que hable árabe pues el nombre oficial en este idioma de la República Árabe de Egipto.

Con sesenta y cuatro millones de habitantes, dieciséis de los cuales viven en la capital, El Cairo, el idioma oficial es el árabe, aunque en las zonas turísticas nos entenderemos sin demasiados problemas en inglés, francés e incluso español.

Egipto

Respeto a quien los respeta

Pero, aunque la lengua nos permita hablar unos con otros, las costumbres son, en ocasiones, muy diferentes a las españolas, por liberalizado y occidentalizado que esté el país.  Acostumbrado al turismo, el egipcio respeta y agradece a quien respeta su país y costumbres. De hecho, ante cualquier duda, se le recomienda al turista que pregunte a un guía.

Un ejemplo de lo dicho lo supone el hecho de que, si un turista ha de entrar en una mezquita, ha de hacerlo, como el resto de la población, descalzo. Sin embargo, en ciertos templos se permite la entrada del visitante con que sólo envuelva sus zapatos en unas babuchas. Con todo, los propios guías suelen indicar al viajero cuál es la ropa más adecuada para que los lugareños se sientan respetados y, con ello, agradecidos.

Genta abierta y amable

Por lo general, el egipcio es una persona abierta, alegre con el viajero y, como proveniente que es de un país árabe, hospitalario por encima de todo, incluido a veces de su propio interés.

Vamos ahora con una serie de recomendaciones para que nuestro viaje sea tranquilo y agradable: para empezar, en cuanto al equipaje, debemos recordar llevar gafas de sol, gorra y calzado cómodo: vamos a caminar para ver un país cálido y, sobre todo en verano, seco.

El dinero y la ley

Un dato: cuando vayamos a pagar, lo haremos en libras egipcias (LE), fraccionadas cada una en cien piastras. Para que nos hagamos una idea de los precios al cambio, por cada diez libras que nos pidan nos estarán diciendo que nos va a costar, más o menos, un euro y treinta céntimos. Un consejo: guardemos los recibos de cambio si queremos recambiar las libras que no hayamos gastado.

Otro dato económico, a la vez que legal: está terminantemente prohibido sacar antigüedades del país, no así recuerdos como papiros, cobre, oro, plata o incluso pequeños objetos de marfil. No así los trozos grandes de este último material que se quedarán, con toda seguridad en la aduana.

Por lo demás, disfrutemos de un auténtico festín de gentes amables, buenos precios y, sobre todo, arte e Historia. Fue Napoleón quien dijo, extasiado ante las pirámides del Valle de los Reyes aquello de “desde esos monumentos, cuarenta siglos os contemplan”.

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