El camino francés, el inicio 2ªparte

De Saint Jean Pied de Port a Honto

En Francia, el camino nos viene señalizado y muy bien en colores blanco y rojo, aunque también podemos encontrarnos alguna flecha en color amarillo, pero como ya os he dicho los colores son rojo y blanco.

Después de cruzar el rio Nive a paso ligero pues el camino no es precisamente corto, salimos a la Rue d´Espagne. Aquí quien opte por la variante de Valcarlos-Luzaide deberá girar hacia la derecha y seguir la nacional.

Yo sigo la nacional hacia la izquierda y enseguida voy a tomar a una carretera local con una fuerte subida que viene señalizada como ruta de Napoleón y que me deja sin aliento, pero como llevo buenas provisiones puedo seguir luchando por caminar. Por lo visto, este fue el paso utilizado por las tropas napoleónicas en la invasión de España y que también es la calzada romana de Burdeos a Astorga, llamada también Via Aquitania.

De Honto a albergue Orisson

Como ya dije en el artículo de ayer el único sitio donde encontrar un albergue es en Orisson. El trayecto hasta encontrar el albergue no es fácil, y un año más me doy cuenta de que los años no pasan en vano, y llevar alimentos y bebidas (isotónicas y/o agua) son fundamentales si queremos sobrevivir al intento y poder llegar para poder descansar bien.

Bueno como os decía a la salida de la carretera que estábamos antes tomamos un atajo a mano izquierda que, a pesar del fuerte repecho, nos ahorra una gran curva de la carretera. Accedemos a esta poco después y la seguimos unos quince minutos hasta el albergue Orisson. Una vez allí ya puedo respirar tranquila y por fin descansar, con unos pies que me piden a gritos un baño ya mismo si no quiero que se me caiga la piel a tiras.

El precio por dormir es de 35 euros y el menú de 5 a 14 euros dependiendo de la época y de lo que pidamos.

Os dejo aquí algunas fotos para que podais ver como es:

En cuanto a los lenguajes que hablan esta el francés, inglés, español y vasco.

Os dejo su página web por si quieres hacer una reserva, siempre es mejor hacerla primero por si se quedan sin habitaciones libres pero también por el precio, si vas sin reservar siempre es más.

Al dia siguiente tras el merecido descanso y sabiendo que nos queda mucho por delante salimos bien prontito para adentrarnos en el camino a fondo, sigamos…

Del albergue Orisson al collado de Bentartea.

Continuamos por la misma carretera, sin apenas circulación y rodeados de un plácido paisaje de prados alpinos que me quedo allí mirándolo durante unos minutos ya que es un lugar precioso para recordarlo y también así descanso para coger fuerzas… Cuatro kilómetros más adelante vemos a mano izquierda, si la niebla no lo impide, la Virgen de Biakorri, que descansa sobre una roca.
5,2 Pista a Arnéguy. La dejamos a mano derecha (la podemos seguir si queremos enlazar con la variante de Valcarlos). Nosotros continuamos recto por la misma carretera.
2,0 Dejamos la carretera. Seguimos un camino a mano derecha y pasamos junto a la cruz de Urdanarre.
1,4
Collada de Bentartea.

De collada de Bentartea a el collado de Leopoeder.

Dejo ya a la izquierda la fuente de Roldán a través de un hayedo en paralelo a una verja de alambre, nivel fronterizo que separa Francia de España hasta el mojon de piedra que nos indica que ya estamos en tierras de Navarra, y no se porque pero en estas tierras ya me siento segura, como algo más relajada… bueno como os decía una vez llegada a el mojon de piedra que me indica donde estoy  a  la derecha tomamos la pista que recorre la vertiente norte del Txangoa y del Menditxipi hasta el collado de Lepoeder.

Si la visibilidad es buena ya podemos ver el minúsculo núcleo de Roncesvalles, y ya casi estamos llegando al final de esta primera etapa que como podeis ver de fácil no tiene nada.

Del collado de Lepoeder a Roncesvalles (la recta final).

Tenemos dos caminos para bajar hasta Roncesvalles.

El primero es el más directo, se trata de bajar por un fuerte descenso a través de impresionante hayedo siguiendo las marcas de señalización que os dije al principio de color rojo y blanco (ojo si hay niebla, pues no es difícil perderse).

El segundo se desvía por el Alto de Ibañeta. Si seguimos la primera opción, desde el collado de Lepoeder, debemos bajar por la derecha de la carretera y tomar, a continuación, el camino que sale a la izquierda, cruzando la misma carretera pocos metros más adelante. Para la segunda opción, tanto podemos seguir la carretera como ir directamente por el camino que baja por la derecha de la carretera, hasta el Alto de Ibañeta (monumento a Roldán y ermita), desde donde ya completamos la bajada siguiendo un camino por la izquierda de la nacional.

Sea como sea, cualquier camino de los dos nos llevará hacia nuestro final de esta primera etapa: llegar a Roncesvalles.

Camino francés: Vega de Valcarce-Tricastela

Ayer no podía caminar. Los calambres y pinchazos me impidieron siquiera moverme de la cama. Eso es lo que ocurre cuando no mides tus fuerzas y te lanzas a recorrer etapas dobles. Tras meditarlo a fondo durante unas horas, decidí que el Camino es gozo pero también es penitencia, de modo que, a poco que he podido mantenerme en pie, he decidido seguir adelante… ¡Y vaya etapa!

Hoy me enfrento nada menos que al Cebreiro. Para colmo de males, han subido las temperaturas y el calor va a ser, por decirlo moderadamente, intenso. La escalada comienza cinco kilómetros más tarde de haber dejado Vega de Valcarce y tras haber superado Las Herrerías. La subida de Saint Jean Pied de Port fue más dura, pero tenía las piernas frescas y la ilusión intacta.

Tanto he madrugado para evitar la horas de calor que afronto las primeras rampas cuando apenas amanece… Y he actuado sabiamente en todos los sentidos: el día de descanso me ha permitido recuperar fuerzas; el amanecer aún es lo bastante fresco como para que el sol se apiade de mí; y el paisaje que separa Galicia de El Bierzo es, con esta luz, sobrecogedor.

¡Galicia!

A kilómetro y medio de la cumbre, a la que se llega casi trece dolorosísimos kilómetros después de empezar a subir, entro en mi Galicia natal. Algo cambia en el ambiente y yo siento que voy a llegar, no sólo a lo alto, sino a Santiago de Compostela. Pase lo que pase.

(…)

Han sido tres horas y media de subida y me esperan del orden de nueve kilómetros hasta el Alto do Poio, y en plena de provincia de Lugo desde donde empieza una clara bajada hacia Tricastela, meta de la etapa de hoy. Recorro el rompepiernas y me preparo para el descenso, no sin antes avituallarme y reponer fuerzas.

Paisajes sobrecogedores

No sé si ha sido por la jornada de descanso o porque, como los deportistas me ha llegado un “segundo aire” ante a intuición de la meta, pero la subida al Cebreiro no me ha parecido tan temible –aunque tampoco ha sido un paseo, ojo- y el descenso hacia la meta, de casi quince kilómetros, me invita a dejar vagar la mirada por el maravilloso paisaje gallego.

Visito la iglesia de Santiago y el mesón de los peregrinos y me detengo a pensar que no voy a llegar a Santiago antes de que termine julio. Pienso en la posibilidad de doblar alguna etapa más. Le echo un vistazo a la hoja de ruta y me quedo dormido pensando qué hacer…

Camino Francés: Estella- Torres del Rio

Y un día más me levanto y decido partir a esta nueva etapa que hoy os presento, el trayecto que hoy hacemos es Estella a Torres del Rio.

Si os informais por internet en muchos sitios os pondrá estella-los arcos pero yo he preferido alargarla algo más y llegar hasta Torres del Rio, tengo ganas de llegar a Santiago e intentaré caminar algo más para así llegar antes.

El amanecer es precioso desde Estella, me encanta mirar las vistas mientras acabo de hacer de nuevo mi mochila para partir junto a mis compañeros peregrinos.

El Monasterio de Irache, a la salida de Estella, fue uno de los más antiguos hospitales de peregrinos y, posteriormente, sede de la primera universidad de Navarra.

La salida desde Estella hasta Azqueta y Villamayor de Monjardin es todo el trayecto subida, como podreis ver en el mapa. Podemos decir que hay que salir ya con fuerzas, y sin malgastar muchas intentando ser el más rápido, pues aquí no cuenta eso sino más bien acabar la etapa lo mejor que se pueda, y como os digo el principio es algo duro.

Las Bodegas Irache, junto al Monasterio, construyeron a pie de camino, con fines publicitarios, una fuente para los peregrinos con un caño de agua y otro de vino. Rápidamente de convirtió en la fuente más famosa de la ruta jacobea, pero ahora sólo está abierta en horario de oficina.

La única subida destacable, de algo más de 100 metros de desnivel, es la que nos conduce a Villamayor de Monjardín.

Es una subida a considerar sobretodo sino eres de las que estás más fuerte, y mientras lo subo pienso y reflexiono sobre que es lo que me hace a mí venir hasta aquí, y aunque para algunos es una aventura para otros, como en mi caso, es por algo que pedí con mucha fe y se cumplio, y para darle las gracias tengo que hacer este largo viaje hasta llegar a Santiago.

En mi sufrimiento de subida hasta Villamayor de Monjardín, no hay fuentes en Azqueta lo que hace que salir con bien de provisiones de agua sea de total importancia.

Azqueta

Azqueta es un pueblo tranquilo, sin muchas casas, de esos pueblecitos de montaña muy singulares. 

Siguiendo la etapa…

Siguiendo el camino voy dirección a Villamayor de Monjardín que aunque aquí hubiera fuente tuve la suerte de llevar provisiones, pero igualmente digo que deberian poner una fuente para nosotros los peregrinos que pasamos por Azqueta.

No paso de largo de la Fuente de los Moros (aljibe del siglo XIII), poco antes de llegar a Villamayor de Monjardín: entro, me siento, descanso y medito…

Pasados 2 kms llego a Villamayor de Monjardín y parando en la fuente esta vez ya de Villamayor, como tantos peregrinos en busca de agua que es muy importante llevarla. Miro las vistas, son unas visstas espectaculares.

Villamayor de Monjardín

Villamayor de Monjardínes un municipio perteneciente a la Comunidad Foral de Navarra, en la merindad de Estella, situado a 53 km de la capital de la comunidad, Pamplona.El nombre tradicional de la localidad es Villamayor. Esta denominación no aparece hasta el siglo XIII (originalmente Villa Maior), por lo que se cree que fue adjudicada por su fundador o repoblador, posiblemente el rey Sancho el Fuerte a finales del siglo XII.

A Villamayor de Monjardín se le suele conocer como el pueblo de las cuatro mentiras, ya que ni es villa, ni es mayor, ni tiene monjas ni tampoco jardín.


No paso de largo de la Fuente de los Moros (aljibe del siglo XIII), poco antes de llegar a Villamayor de Monjardín: entro, me siento, descanso y medito…

Sigo la etapa aunque ahora ya es mucho más facil, en realidad es bastante sencilla, practicamente todo bajada hasta Los Arcos, pero en verano debemos tener cuidado pues no hay sombra y el sol aprieta, y hoy por desgracia para mí es un día de esos, es por ello que aunque sea bajada es de suma importancia llevar bien de agua.

Llego a Los Arcos más sofocada que otra cosa, y vuelvo a buscar la fuente que aquí tambien  hay y aunque tengo que esperar algo pues hay hasta cola puesto que con la calor todos nos hemos quedado sin provisiones.

Después de un pequeño descanso aquí en Los Arcos me voy caminando ya con ganas de llegar a Torres del Rio donde ya tengo reservada una habitación en el albergue Casa Mariela, que debo decir que tiene un buen precio, tan solo 7 euros por día y muy buenas instalaciones.

Por fín y después de caminar este último trayecto, que debo decir que fueron 7 kms pero muy bien llevados, llego a Torres del Rio y enseguida pregunto por este albergue, que enseguida encuentro con muchas ganas ya de descansar y de comer algo. Mañana una nueva etapa me espera.

Casa mariela

Ubicación: establecimiento situado en una casa tradicional rehabilitada, en el núcleo urbano de Torres del Río (154 habitantes), en plena ruta jacobea.
Distribución: se compone de 4 habitaciones múltiples con distinto número de plazas y distribuidas en literas. Los servicios higiénicos incluyen 5 duchas, 4 inodoros y 6 lavabos.
Instalaciones: cocina, comedor con TV, lavandería (3€) y tendederos.
Otros: establecimiento destinado especialmente para grupos de peregrinos.

El Camino Francés. Final

La frase “tan cerca y tan lejos” ha tomado verdadero y cruel sentido: ayer, al poco de salir de Tricastela, como casi siempre antes de que amaneciera, la falta de luz y el cansancio se aliaron para poner fin a mi Camino de Santiago.

Me había decantado por la opción de etapa más larga, pero más llana, la que transcurre por Samos y, nada más tomar el sendero que me llevaría a San Cristóbal, tras haber caminado del orden de tres cuartos de hora, lo que me pareció un bache o un desnivel ha supuesto que me torciera el tobillo derecho.

La caída ha sido más humillante que dolorosa –por fas o por nefas, estaba solo en el tramo-, de modo que farfullando de una forma muy poco propia de un peregrino y, habida cuenta de que el dolor se mantenía dentro de los umbrales de lo soportable, renqueante, he seguido la marcha.

Con los dientes apretados y los ojos arrasados en lágrimas

No recuerdo haber caminado nunca seis kilómetros tan largos. Contrariamente a lo que esperaba, según he ido avanzando de camino a Samos, el dolor ha ido creciendo, la zona hinchándose hasta obligarme a sacarme la bota –por suerte, ya en el pueblo lucense- y el ritmo bajando hasta el punto de que he tardado más de una hora en recorrer el kilómetro y medio de San Martiño de Real a la localidad que ha sido fin de mi camino.

Entre lágrimas por el vano esfuerzo pasado, el agudo dolor presente y la respuesta que preveo que me va a dar el doctor, me acerco a centro de salud en la Praza do Concello, donde un médico de urgencias, más que acostumbrado a ver este tipo de lesiones y otras semejantes que inflige el Camino, me anuncia que para mí se ha acabado la peregrinación por una causa tan pedestre, tan prosaica, como un esguince.

Misa de doce

Mientras completo la ruta en autobús –no voy a dejar de oír misa de doce en la Catedral así como así- voy pensando que la ruta jacobea es como uno de esos galanes de película de espías: bello e interesante hasta el punto de enamorarte y, a la vez, capaz de traicionarte y acabar con tus aspiraciones en una fracción de segundo.

Ya en la catedral, entre figuras de santos que me miran como si no debiera estar ahí, pienso que el año que viene no voy lo voy a intentar de nuevo. Quiero que el recuerdo de esta ruta se quede como está, sin endulzarla ni amargarla.

Claro que, siempre puedo recorrer otros caminos hacia Santiago. Tengo un año para pensarlo…

Camino francés: Astorga-Molinaseca (etapa doble)

Visto que hoy va a estar, según la previsión meteorológica, un día algo más fresco que los anteriores y que, aunque no tenía prisa cuando empecé la aventura, ya echo de menos mi casa y a los míos, he decidido doblar el esfuerzo y la etapa. Me duelen los músculos, pero me duelen más las ausencias.

Me levanto e inicio la ruta, saliendo de Astorga hacia Murias de Rechivaldo, buscando siempre el piso firme de la carretera, que, a estas alturas, es difícil que me  lastime la planta de los pies. Efectivamente, cuando el alba se insinúa, agradezco cuando veo que el día va a estar cubierto. Y es que sólo la mitad de los cuarenta kilómetros que me esperan cuesta abajo.

Desde Murias, un delicioso pueblo maragato, me dirijo a Santa Catalina de Somoza, lo que me lleva una hora por una pista en un ascenso poco más que inapreciable. En pocos sitios me he encontrado tantas miradas amables y gestos de ánimo.

Unas construcciones curiosas

Un trago de agua. El sol no me va a quemar hoy, pero eso no significa que haga frío. Tras otros cinco kilómetros de pendiente suave, me planto en El Ganso, desde donde sigo en paralelo a la carretera. Empiezo a ver la primeras “teitadas”, unas casas techadas en paja.

Desde aquí me dirijo al que sería el final lógico de mi etapa y que, sin embargo, se convierte en el punto donde me avituallo, como, bebo y recupero fuerzas durante unos minutos: Rabanal del Camino, donde los peregrinos, antaño, se agrupaban para afrontar el temible monte Irago. Los templarios, protectores de los peregrinos, construyeron aquí hospitales e iglesias que llevan la impronta de la arquitectura de la Orden.

Como sé que, haga lo que haga, voy a llegar a la meta de hoy bastante tarde y voy a necesitar descansar, apenas me detengo pero apunto la localidad en mi lista de sitios por visitar más adelante, que se ha incrementado de forma notable.

Hacia el techo del Camino

Me quedan siete kilómetros de subida, que se me hacen eternos. Hago cumbre poco más allá de Foncebadón y recorro un tramo de pequeños desniveles que deja atrás Manjarín ¿Que si me arrepiento de haber doblado la etapa? No es el momento de pensarlo. Ahora hay que mantener el ritmo, apretar los dientes y negar el dolor de todos los músculos.

Un par de kilómetros más allá de Manjarín, llegamos a la cota más alta de todo el Camino, a 1.515 metros, y comienza la bajada a El Acebo. Quien dijo aquello de “cuesta abajo, todos los santos ayudan” era un cínico. La única diferencia es que el dolor se cambia de unos grupos de músculos a otros.

El maravilloso Bierzo

Me tienta la idea de quedarme en este lugar, pero miro al reloj y me doy cuenta de que la media de estos treintaiséis kilómetros ha sido muy buena y de que aún me quedan un par de horas para que apriete de verdad el calor, de modo que sigo descendiendo durante otros ocho kilómetros hasta mi meta, Molinaseca.

Hay quien decide continuar desde aquí a Ponferrada, pero supongo que esos son los que han iniciado la etapa en Rabanal. Yo no. Han sido casi ocho horas andando. No sé cómo voy a estar mañana, pero hoy, simplemente, no estoy, salvo para una ducha y para dormir.

Me apunto el pueblo en la agenda de los “por visitar” y me quedo dormido a medio camino entre la verticalidad y la almohada.

Camino francés: Burgos- Hontanas

Después de recoger la legendarias calles de la capital burgalesa y haberme tomado un tiempo de descanso, me dispongo de nuevo a emprender aquel camino que comencé hace ya unos días. La salida de la ciudad parece más rápida que la entrada a ella, quizás sea porque las energías ya me flaqueaban cuando llegue allí.

La Castilla profunda y llana, en la que el horizonte parece nunca cambiarse de lugar, se nos presenta ante nuestros ojos. Sus campos llenos de cereal nos dan la bienvenida a lo que más adelante nos esperarán en su llanura.

Comenzamos el camino

Tomando como referencia la Catedral, tenemos dos opciones para seguir adelante. La primera es cruzar el puente peatonal de Malatós. La segunda es la de seguir por el camino marcado, a través de las calles de Villalón, Emperador y Fernán González.

Siguiendo la primera ruta, y después de atravesar el Puente de Malatos y haber cruzado el río Arlanzón por encima, llegaremos al parque del Parral. Para seguir nuestro camino, deberemos atravesarlo hasta llegar a la altura del Hospital del Rey.

Recorridos unos 700 metros por la carretera nacional, nos adentraremos en un camino de tierra. Andaremos unos 4 km hasta llegar a ver la localidad de Villalbilla de Burgos. Como referencia, unos metros antes de llegar al pueblo, nos encontraremos con una línea de tren de alta velocidad.

Más adelante tendremos que cruzar la autovía A-231 a través de un viaducto que pasa por encima del río Arlanzón. Dejando de lado los caminos de tierra, nos esperará de nuevo el caliente asfalto. Siguiendo la N-120, atravesaremos el Puente del Arzobispo, hasta llegar en poco tiempo a Tardajos.

Sigo mi camino…

Una vez hemos descansado unos minutos en Tardajos, el próximo paso será atravesar el río Urbel a través de una carretera secundaria. Aunque en el pasado atravesar ese camino era toda una odisea por la cantidad de barro que producía el río, en la actualidad no hay ningún tipo de problema en cruzarlo. Ya lo decía el dicho: «De Rabé a Tardajos, no te faltarán trabajos; de Tardajos a Rabé, liberanos Domine».

Todavía me queda un buen rato hasta llegar al final de mi etapa, hoy se presenta ante nosotros una larga etapa . Por caminos agrícolas y de tierra llegaremos a superar la Primera Meseta.

Prosigo mi camino…

Después de tomarme un respiro en el área de descanso, llegaremos a Hornillo del Camino. En esta localidad atravesaremos la calle principal, recta y direccionada para seguir el camino.

Después de que nuestros pies caminen casi 6 kilómetros, nos toparemos con la fuente Sambol. Además, también se encuentran el albergue de peregrinos y las ruinas de un convento que tuvo mejores tiempos, el convento de San Baudillo.

Siguiendo por el camino, llegaremos a atravesar una segunda meseta.  Tras caminar 6 kilómetros,  llegaremos al final de la etapa de hoy, a Hontanás. 

Camino Francés: San Juan de Ortega-Burgos

Poco a poca vamos avanzando, poco a poco estamos más cerca de conseguir llegar a nuestro destino: Santiago de Compostela. Soy un poco perezosa a la hora de levantarme, esto ¡tan a gusto en la cama!, si no pusiera el despertador, creo que ni siquiera me despertaría a una hora más o menos razonable.

A veces pienso que la  mochila coge más peso no sé de qué manera, pero la verdad es que aunque la etapa de hoy sea más larga de lo habitual, su dificultad es mínima. Es un tramo fácil salvo algún repecho que nos costará subir con más dificultad.

Sin más dilaciones salgo del albergue y me pongo en camino. Poco a poco me voy alejando del centro de San Juan de Ortega. A la salida de esta localidad tenemos dos opciones. La primera es dirigirnos por carretera en dirección a Santovenia para seguir más tarde por un camino solamente para peatones y recorriendo pueblos como Zalduendo, Ibeas de Juarros y Castañares. La otra opción es continuar por el camino de tierra para poder visitar Atapuerca.

La segunda opción es apta para curiosear y conocer este paraje y uno de los yacimientos más importantes de España. Además, el camino está mucho mejor señalizado que el de la primera opción, por lo tanto, es más difícil perderse y salirse del trazado.

Habiendo elegido la segunda opción, me dirijo hacia Agés. El camino hasta este punto es fácil y llevadero, pero, es recomendable tomar un respiro para hidratarse y comer alguna cosa. En el camino veo como más gente ha optado por visitar Atapuerca, una carretera secundaria sin apenas coches  nos lleva hasta allí.

He llegado a Atapuerca

Como ya he dicho antes. Atapuerca es muy conocido por sus restos prehistóricos. Además de ser un motor turísitco para la zona, está reconocido por la Unesco como Patrimonio de Humanidad a partir del año 2000.

Una vez aprovechado este nuevo alto en el camino y poder culturizarnos, debemos seguir nuestro camino hacia un nuevo destino, Cardeñuela de Riopico. Una vez abandonado la localidad de Atapuerca, empezará nuestro particular infierno. Nuestro siguiente objetivo será llegar a lo más alto de la Sierra de Atapuerca a 1060 metros de altitud.

Aunque la subida no es larga, si resulta bastante dura. Al final de ella, sin embargo, podremos disfrutar de una bonita panorámica. Desde ese punto podemos ver, si el tiempo acompaña y el cielo está despejado, una gran vista de la ciudad de Burgos.

Como ya hemos subido, ahora nos toca descender por un camino de piedra suelta. Más tarde un camino en mejores condiciones hará que nuestros pies llenos de ampollas y heridas de toda clase no sufran tanto.

Finalmente llego a Cardeñuela Riopico

El camino que nos falta hasta llegar a Burgos es relativamente cómodo, es un tramo fácil porque en todo momento estaremos descendiendo. Siguiendo el trazado de la carretera, llegaré hasta Orbaneja de Riopico. Descanso, tomo agua y buenos alimentos para reponer las fuerzas, el camino hacia Burgos ahora es bastante o muy fácil puesto que es hacia abajo.

Salgo de Cardeñuela Riopico por la carretera de la salida todo recto, pues este trayecto no tiene perdida, siguiendo toda la carretera recta llego hasta Orbaneja Riopico. No hay pérdida en este tramo, está señalizado perfectamente y tras pasar algún puente de la autopista AP-1 y una línea de tren, he llegado a las afueras de Burgos, a la localidad de Vilafría.

Ya no nos queda nada, sólo nos hace falta un último esfuerzo para llegar a Burgos. Siguiendo la N-1 llegamos a entrada de una de las ciudades con más encanto del Camino. Al principio, el tráfico y el movimiento me agobian un poco, pero poco a poco me voy acostumbrando a adaptarme a un nuevo ambiente, esa es una de las pegas de las grandes ciudades.

Burgos

Esta ciudad castellana muy conocida por su Catedral, fue fundada en el año 884 por el conde Diego Rodríguez Porcelos. Es en el siglo XI, es coronada como capital del Reino de Castilla y por lo tanto adquiere una gran importancia.

Su famosa Catedral de Santa María, es uno de los emblemas de la ciudad, todos los años, es visitada por miles de peregrinos y turistas que quieren ver las maravillas que alberga en su interior. De estilo gótico, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1984.

Además, también existen otros puntos de interés en al ciudad como la Puerta de San Juan, la iglesia gótica de San Esteban, el Arco de Santa María o la Iglesia de Santa Águeda.

Fuera de la ciudad

A las fueras del centro de la ciudad, más o menos a 3 km de distancia, se puede visitar la magnifica Cartuja de Miraflores del siglo XV. Isabel la Católica encargo construirla como panteón para sus padres Isabel de Portugal y Juan II.

Camino Francés: Belorado- San Juan de Ortega

Un nuevo día con una nueva etapa, hoy me enfrento a realizar la etapa que va desde Belorado hasta San Juan de Ortega.

Una vez con todo preparada y habiendo ya desayunado, me enfrento a esta nueva etapa saliendo con gran alegria y como siempre ilusionada por hacer esta etapa y acercarme algo más a Santiago, cada día estoy más cerca.

Salgo de Belorado, en la salida de Belorado, cruzo de nuevo la nacional, que ahora me queda a la derecha, que ahora me queda a la derecha y cruzo el rio Tirón por un puente de madera que hay.

Avanzo en la misma dirección por caminos con campos agrícolas a su alrededor hasta que finalmente llego a Tosantos.

Llego a Tosantos, donde me refresco y como algo antes de seguir el camino, digamos que hasta ahora ha sido bastante fácil pero todavía me queda lo peor, llegar a Villafranca Montes de Oca… Decir, que en la otra punta de Tosantos sobre una montaña podemos encontrar la ermita rupestre de la Virgen de la Peña, excavada en la montaña.

Salgo ya de Tosantos después de tomarme algo de descanso. Sigo por detrás del pueblo, y a la salida tomo el camino de la izquierda. Al fondo y muy al fondo, se logra ver nuestra siguiente parada Villambistia.

Despues de caminar sobre algo menos de 2 kms llego a Villambistia, una bonita aldea que tiene una iglesia de San Esteban del S. XVII.

Desde Villambistia sigo recto y antes de que llegue a Espinosa del Camino, cruzo la nacional. Llego pronto a Espinosa del Camino.

Espinosa del camino es un pueblo con pocos habitantes y de excasas casas, vaya un antiguo pueblo sin modernizar, que la verdad me gusta mucho verlo, puesto que conserva toda su naturalidad.

Una vez visto el lugar y al haber recuperado las fuerzas sigo mi camino como buena peregrina.

Salgo de Espinosa del Campo por una pista agrícola que, entre campos de cultivo sube una ligera colina. Al bajar de esta modesta colina, paso al ábside de San Felices, exactamente a la derecha del camino puedo observarlo, el único vestigio de un monasterio prerománico, y donde se encuentra el sepulcro del conde Diego Porcelos, que fué el fundador de Burgos.

Siguiendo la nacional llego a Villafranca Montes de Oca.

Villafranca Montes de Oca

La localidad de Villafranca Montes de Oca, descendiente del «Auca» de Autrigone romano y un bishophry durante la época visigoda, presenta una forma urbana alargada en la que la silueta de la iglesia de Santiago se destaca. Cerca de la iglesia se encuentra el Hospital de San Antonio Abad, fundada en 1380 por la reina de Castilla, Juana Manuel. En las afueras de Villafranca, puerta de entrada a una reserva natural privilegiado, se encuentra una gran fuente que según la leyenda comenzó a fluir en el mismo sitio en que San Indalecio, discípulo de Saint Jacques, fue martirizado.

Sigo el camino…

Sigo el camino saliendo de Villafranca Montes de Oca, esta es tal vez la parte más dura de la etapa, que dura aproximadamente unas 3 horas, a mi me lleva algo más, y es que la subida se me hace dura.

Saliendo de Villafranca la subida es muy dura, aunque después, se hará más moderada y más soportable.

En el km 1,6 desde la salida de Villafranca me encuentro con la Fuente de Mojapán, donde hay una área de descanso y una fuente de agua no tratada, pero buena según los parroquianos de la zona… después de un poco de descanso, sigo mi camino con mis compañeros peregrinos.

Sobre algo más de 2 kms desde la fuente de Mojapán, llego al monumento a los caidos a la guerra civil. Supero un pequeño barranco que me encuentro después del citado monumento, con dos fuertes rampas de bajada y otra de subida y prolongo la subida hasta el ascenso al Alto de la Pedraja, a una altitud de 1150 metros.

Más adelante me encuentro con una larga bajada, que agradezco profundamente, que me lleva directamente hasta San Juan de Ortega, final de la etapa y lugar donde tengo mi albergue para descansar, ¡por fin he llegado!

San Juan de Ortega

San Juan de Ortega que nació en 1080, fue el fundador de este lugar. En el regreso de su peregrinación a Jerusalem, se convierte en discípulo y colaborador de santo domingo, y promueve la construcción de lugares importantes como hospitales, iglesias, puentes… La iglesia de San Juan de Ortega, que data del siglo XII, es románica.  

En el interior de la iglesia tenemos el llamado milagro de la luz, durante 2 dias al año, en el equinoccio, la luz del sol llega durante 10 minutos hasta el capitel  que representa la escena de la anunciación.

Llego al albergue, dejo mis cosas y me dirijo a comer algo. Debo decir, que el albergue no es uno de los mejores en los que me he hospedado, pero en fín, cuando una está cansada todo se agradece.

Origen de la concha de Santiago

Seguramente si has tenido familiares o amigos que vienen de Galicia, más concretamente de Santiago de Compostela te hayan traído como obsequio algún objeto que haga referencia o tengan una pequeña concha. Seguro que alguna vez te haya sorprendido o quizás preguntado de donde viene la figura que se ha hecho insignia del Camino de Santiago.

Y seguro que no te sorprende cuando te diga que viene de una leyenda. Ya que si por algo es famosa Galicia es por su carácter místico lleno de leyendas, de misterios y supersticiones que muchos achacan a que en sus bosques hay figuras mitológicas y artes ocultas.

Sea como sea, la verdad es que hay una leyenda que podría explicar la figura de la concha Santiago y que te puede servir, aparte de para saciar tu curiosidad, como historia para tus largos recorridos haciendo el Camino de Santiago o para esas noches de acampada al aire libre. Y dice así:

Las conchas de Santiago

Según cuentan los historiadores y teólogos, Santiago Apóstol, Patrón de España, vino a la península Ibérica con la misión de cristianizarla, como habrían quedado todos los Apóstoles tras la muerte de Jesucristo.

Pero Santiago volvió y fue apresado, torturado y degollado después en Jerusalén, algo que contemplo también su hermano el también Apóstol Juan. Tras su muerte sus discípulos recogieron su cuerpo y lo colocaron encima de una barca de piedra.

Según cuenta la leyenda, la barca llegaría hasta costas de Galicia, justamente a la celebración de una familia que festejaba el recién matrimonio de sus hijos. La alegría era inmensa y empezaron a festejarlo, como era típico para los hispanos en la época, bafordando (practica que se hacía de lanzar de lanza al cielo y recogerla antes de que tocara el suelo mientras se cabalga en un caballo).

El joven novio montó su caballo y se dirigió a participar junto a sus empleados en esta actividad, pero sin saber cómo su montura se dirigió al agua sin que él pudiera detenerla, adentrándose poco a poco en la playa y de esta al mar profundizando hasta que se quedaron ambos cubiertos por completo.

Los invitados miraron incrédulos lo sucedido, pero no terminó ahí. De pronto el caballo salió del agua y alcanzo la barca donde reposaba el Apóstol, la cual nadie se había percatado. Y todos pudieron ver como hombre y animal salieron del agua sin ninguna clase de daño.

La historia del traje los peregrinos

Una vez en tierra pudieron ver como el novio llevaba todo su vestido y ropaje lleno de conchas de vieiras.

Es por ello por los que los peregrinos visten sus sombreros y cuellos con estas conchas de vieiras o se regalan. Ya que se cree según la leyenda del milagro estas ayudaron al novio a encontrar a Santiago Apóstol y así poder salvarse bendiciéndolo.

Viajando contigo

Aunque no creo que nadie se conozca por completo a sí mismo y yo no soy ninguna excepción que confirme regla alguna, sé algunas cosas de mi forma de ser. Como el hecho de que, después de mis cumpleaños, durante dos o tres semanas, estoy más reflexivo. Un poco nostálgico, tal vez, aunque no triste.

Cambio de momento de tema: estamos en Navidades, tiempo, además de para la nostalgia de quienes no están y la felicidad de quienes sí, para que nos digamos “te quiero” más a menudo y pretendamos probarlo con regalos.

Aúno los dos párrafos anteriores: cada vez estoy más convencido de que los regalos de verdad, los que llegan al alma, no requieren que nos gastemos un sólo céntimo. Ese convencimiento brota de cómo me siento cada vez que te hablo sobre los lugares que conozco o sobre los que voy descubriendo.

Muchas gracias

No es que yo esté regalándote nada, sino que eres tú quien me hace el regalo más importante que alguien que vive de desgastarse las huellas dactilares con las teclas puede recibir. Eres tú quien completa lo que yo hago, leyéndolo y, por momentos, aunque imagino que fugaces, imaginándolo y sintiéndolo.

Todas estas horas, las de lectura de guías de viajes para saber por dónde empezar a contarte algo, las de avión –reconozco que no necesariamente pensando en escribir-, de coche, barco… Todas las horas en un atasco o de espera en un aeropuerto –reconozco que, desde que no se puede fumar, se me hacen eternas.

Por un 2013 lleno de kilómetros

Todas las veces que me he acordado, cuando ya había facturado el equipaje, de que me he dejado el libro que tengo a medias en la maleta o de que me iba a un lugar gélido y no llevaba una simple cazadora. Todas esas horas, todo, habrá valido la pena.

Si por un instante te has sorprendido tarareando un tango, te has imaginado el atardecer de Bali, has deseado sentir como el aire prístino de la montaña asturiana te llenaba los pulmones, deseado vivir los síntomas el síndrome de Stendhal, tocar las piedras Salamanca…, habrá valido la pena.

Por segunda ocasión consecutiva no te ofrezco un destino para tu viaje. Tiempo tendremos en 2013. Hoy, sólo quiero regalarte un texto en el que, más que en ningún otro, he puesto un trocito de mí mismo. Hoy, con la mochila llena y lista para el viaje y el corazón más lleno aun de agradecimiento, quiero desearte feliz año nuevo.