A Coruña, ciudad Cautivadora

Hace muchos años, entre unas amigas y yo decidimos visitar la comunidad de Galicia o por lo menos parte de ella, el tren salió de Chamartín en Madrid y, cogiendo vía, llegamos a Santiago de Compostela como base de operaciones, pero lo que nos dejó encandiladas fue el trayecto, ya entrando en esta hermosa región percibimos que sus verdes aunque de distintas tonalidades coincidían perfectamente entre sí, dejándonos sin habla.

Sus hermosas praderas, sus montañas, sus parajes, sus colores nos transportaron a una época no vivida, donde tanto las hadas como los duendes o las brujas podían aparecer en cualquier momento para saludarnos.

2246-Concello da Coruña

Al fin llegamos a Santiago de Compostela, como he mencionado antes, como base de operaciones, desde allí, donde íbamos a pernoctar durante algunos días en un hotelito barato pero muy coqueto y extremadamente limpio, planearíamos como serian parte de nuestras vacaciones.

Reponiendo fuerzas

Como habíamos llegado esa mañana y el trayecto aunque asombroso también fue un poco cansado, nos dispusimos a encontrar un restaurante para picotear algo, y encontramos uno pequeño pero muy acogedor donde su gastronomía no tenía que envidiar a los mejores restaurantes de la zona.

Como buena zona de mariscos, pedimos una mariscada para todas, acompañada de un perfecto vino albariño muy fresquito; y finalizanda con un postre típico de allí, del cual no recuerdo el nombre pero que me encantaría recordar, ¡estaba delicioso!

Po-las rúas

Después de este suculento banquete decidimos visitar algo de Santiago de Compostela, para bajar un poco la extraordinaria comida, paseando, hablando y parándonos a cada metro por sus callejuelas impresionantes y sin darnos cuenta llegamos a su catedral, que nos impactó sobremanera sólo por fuera. Decidimos entrar y su gran belleza arquitectónica nos dejó sin habla.

2472-Pazo de Trasariz en Vimianzo (Coruña)

Al día siguiente decidimos ir a La Coruña en autobús y lo primero que hicimos es ir a una agencia de viajes para que nos dieran un folleto de los sitios más turísticos y visitados, pero para hacerlo nosotras mismas, o sea, ir a nuestro aire, parar dónde y cuánto tiempo quisiéramos.

Lugares inolvidables

Nuestra primera parada fue la “Torre de Hércules”, sabiendo que es el faro más antiguo del mundo y que aún está activo, nos dejamos cautivar por los paisajes (y el ventarrón) que se pueden ver desde esta hermosa atalaya, decidimos subir al faro (agotador) pero no importó, porque nada tienen que ver las vistas desde abajo, que son preciosas, con las vistas desde lo alto en el faro, que son magníficas.

Después fuimos por el Paseo Marítimo, con sus encantadoras vistas como postales marinas, como si fueran cuadros de acuarela.

Volvería una y mil veces

Al día siguiente nos fuimos a la playa y el problema era que no sabíamos a cuál ir ya que todas nos parecían preciosas y nos decantamos por la playa “De Las Adormideras”, increíble esta playa, y preciosa ¡que arena más fina!, después nos fuimos a visitar el “Museo de la Ciencia” (fenomenal), “la Casa del Hombre” (fantástico) y el “Acuario” (precioso), donde nos lo pasamos como si fuéramos crías.

Tengo ganas de volver a ver aquellos rincones gallegos donde mi imaginación se disparó sin que nada la frenara, bueno, solo la frenó el continuo parloteo de mis amigas, que me regresaron a la realidad.

Sevilla, una ciudad con color especial

Si hay una ciudad que merece ser visitada en nuestro país, esa es Sevilla. Con su color especial y su duende, Sevilla tiene un no sé qué que nos atrae. Aunque bueno, en realidad sí que sabemos lo que nos atrae. Son sus calles, su gente, su Giralda, su Semana Santa, su Esperanza de Triana y la Macarena, su calle Betis, su Puente de Triana, su feria de Abril…

Así podríamos seguir durante muchas horas haciendo recuento de todas aquellas cosas que nos atraen de Sevilla. Pero en lugar de hacer un recuento de los motivos por los que debemos ir, os propongo una cosa mejor: visitarla. Y es que una escapada por Sevilla es algo único que no se puede describir en pocas palabras.

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Visitar Sevilla en patines

¿Cuántas grandes ciudades españolas te quedan por visitar? ¿Recuerdas todas tus visitas? ¿Lo que vistes en cada sitio? Estas preguntas y otras preguntas me hice camino a Sevilla. Ya que suelo visitar la capital andaluza unas 6 veces al año.

Aunque este tipo de ciudades tienen mucha actividad, historia y tradición, es verdad que de tantas visitas, pierdes un poco el interés en cuanto a los monumentos, edificios y puntos clave en cuanto a turismo tiene.

La Giralda, el Parque de María Luisa, la Torre del Oro, su catedral…Y es que cuando conoces bien una ciudad, necesitas reencontrarte con ella desde otro ángulo o con la ayuda de otro medio.

Esta vez de proponemos una forma muy diferente de hacer turismo. Y como todas las visitas, siempre empiezan por elegir un calzado cómodo, ¿que te parece para esta ocasión unos patines?

Carril bici

Cualquiera que haya ido a Sevilla se habrá fijado en que por toda la ciudad hay personas que van y vienen montadas en bicicleta. Lo que ha hecho que sea el medio de trasporte preferido entre los sevillanos.

Debido e esto, se trazo toda una red de vías para poder circular de forma segura sin molestar a los peatones ni con el peligro de conducir entre coches. Estas vías son llamadas carril bici.

Además, el Ayuntamiento puso a disposición de todos los que quisieran, puntos de bicicletas, donde poder montarse y llegar a cualquier punto de la capital, comprometiéndose únicamente a dejar la bicicleta en otro estacionamiento de este servicio. Lo que hizo que a parte de trabajadores, estudiantes y demás viandantes, los turistas también se sumaran a el uso de bicicletas para conocer la ciudad más rápida y económicamente.

Rolleando por Sevilla

Hacia años que no se vea tantos roller por Sevilla. Definitivamente las características y condiciones de estos carriles bicis han hecho que muchos jóvenes y adultos desempolvaran sus patines formando incluso una asociación llamada Sevilla Patina. Siguiendo el ejemplo de la pionera en España, Madrid Patina.

Este tipo de iniciativa invita a todo el que quiera a unirse y redescubrir la ciudad trasportándose en patines. Actividades que se desarrollan más con el buen tiempo y que por motivos de temperatura, en verano se realiza por la noche con la llegada de “la fresca”.

Las rutas se desarrollan distintos puntos de la ciudad, centrándose en los lugares más emblemáticos, como son la Plaza de España, las Setas de Encarnación, el Casco Histórico… Y como no podía ser de otra forma y más en el sur, las rutas terminan siempre con unas típicas cañas y su característico picoteo.

Siempre Nueva York

Era el grupo español Mecano, con la deliciosa  voz de Ana Torroja, el que decía que “no hay marcha en Nueva York”. Nosotros, sin embargo, nos quedamos con el crooner de los crooners, con el gran Frankie Frank Sinatra: “Que corra la voz, me marcho hoy. Quiero ser parte de ello: Nueva York, Nueva York”.

Eso es: independientemente de la “marcha” neoyorkina, que hay que saber buscar, Nueva York posee una especie de imán que te hace querer formar parte de la ciudad, seas norteamericano, africano o, como cantaba The Police, “un extranjero legal: un inglés en Nueva York”.

Nueva York

Pero, ¿qué tiene esta ciudad? ¿Por qué ese magnetismo en una urbe que, si comparamos con muchas otras tiene sólo la mitad de encanto? ¿Qué misteriosos gases emanan del Hudson que hacen que nos creamos que la Estatua de la Libertad es de verdad una señora que nos da la bienvenida a un lugar del que no querremos irnos?

The newyorker way of life

Tal vez sea la inocencia manchada de barro de sus dieciocho millones de almas, que creen en un sueño americano por y para el que trabajan a un ritmo frenético. Puede que tenga algo que ver la historia de una ciudad que no ha querido olvidar que en tiempos fue colonia y que está orgullosa a partes iguales de su independencia y de su pasado aborigen, francés, holandés e inglés.

Y es que ese es uno de los encantos de la urbe para la que se acuño el “I-corazón-NY”: el orgullo inocente y contra viento y marea de alguien que vive, y lo sabe, en el centro del mundo. Poco importa que los Giants o Knicks ganen o pierdan; tanto da que la ciudad sea, en ocasiones, un vertedero en muchos de los sentidos: el Hudson siempre será un arroyuelo primaveral y el Bronx un lugar pintoresco.

Reflejo de quien visita la ciudad

Ayudan mucho, claro, las caras de los turistas cuando se quedan embobados señalando que en aquél sitio tal actriz de dio un beso precioso a cual actor en una u otra película, o cuando alguien reconoce –no siempre de manera discreta- un edificio, un monumento, un rincón que ha visto, leído u oído.

El neoyorkino alimenta su orgullo del reconocimiento de su ciudad por todo el mundo. Se sabe, y nos remitimos de nuevo a la canción de Frank Sinatra, “parte de ello”. Parte de una estrella de cine, de la literatura y de la cultura, popular o elevada, de teatros, musicales, comentarios, medios de comunicación, camisetas y tazas de desayuno.

Tal vez por eso la ciudad se ha ido recuperando de una tragedia ocurrida hace ahora once años. Porque es el objetivo de todos los flashes. Porque una estrella no debe llorar en público. Porque quien va, vuelve. Y ha de regresar a una ciudad siempre luminosa, siempre dispuesta a dar la bienvenida, siempre sonriente… Siempre Nueva York.

Siguiendo los pasos de Gaudí por Barcelona

Muchos son los hijos predilectos que Barcelona ha dado al mundo. Pero si hay alguno que ha conseguido situar a Barcelona en el mapa, y por consecuencia a España entera, ese era Antonio Gaudí. Un genio adelantado a su tiempo y uno de los mejores arquitectos del mundo. El cual, sin acabar aun sus obras, como la Sagrada Familia, o sin conseguir con sus obras el proyecto del que partía, parque Güell, ha influenciado y revolucionado la arquitectura moderna.

La naturaleza como punto de partida

Gaudí se sumó a la oleada que invadía a principio del siglo XIX Europa. El modernismo invadió la arquitectura en ciudades como París o Berlín, con curvas y columnas abombadas que con la ayuda del hierro, se enredaban en la piedra como enredaderas. La influencia de la naturaleza y en sus estructuras anatómicas trasladadas a la construcción del hombre.

De esta forma Antonio Gaudí se sumó y convirtió en una figura clave del movimiento modernista, pero a diferencia de otros, él quiso implantarlo en Barcelona, en España. Todo un reto en aquella época pero que ha conseguido darle a la ciudad dos títulos de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO:

En 1984: Palacio Güell, Parque Güell y Casa Milá

Quizás no lo sabias, pero estos tres proyectos surgieron de uno solo. La idea era hacer un complejo residencial para familias inglesas, alejándolas así del bullicio del centro de la ciudad. La distribución era poner casas y dotarles a todas con un gran jardín común en el centro. Pero la idea pareció desafortunada entre las familias de la burguesía barcelonés del momento.

Así que el proyecto se quedó tal como hoy lo conocemos, un gran parque con elementos arquitectónicos propios de barcelonés al cual aunque se le llamo “La Montaña Pelada”, pronto se le empezó a conocer por el nombre de su mecenas, Eusebi Güell Bacigalupi.

En cuanto a la Casa Milá, fue un encargo de la familia del mismo apellido. En ella Gaudí no solo incorporo elementos hasta entonces no conocidos y de gran belleza, como pudiera ser las cerchas del desván, que parecen un esqueleto de madera. Si no que fue una revolución al contar con elementos tales como sistema de calefacción, parking subterráneo o riego automático.

En 2005: La Sagrada Familia

En verdad la Unesco declaro tanto la Catedral Modernista como las Casas de Batló y Vecens y las criptas de la Colonia de Güell en el 2005. Es difícil hablar de algo que no sepamos ya de la sagrada familia. Algunas cosas son que está inspirada en elementos de la naturaleza como las estalactitas y estalagmitas. Por eso la forma de su fachada y la estructura de su interior.

Aun sin terminar su obra, ya que la muerte le vino de manera inesperada por un accidente de tranvía. Esta obra se ha convertido en las más importante del arquitecto, quien justificaba su esmero y tardanza en terminar alegando hacia Dios “mi cliente no tiene prisa”.

Lo que también justifica que las torres de la catedral no superaran los 174 metros de Montjüich, la montaña catalana. Ya que el defendía que una creación del hombre nunca podía superar la propia creación de Dios. Un Genio hasta el final, Antonio Gaudí.

Camino francés: León-Hospital de Órbigo

De alguna forma, desde León se intuye la aún  lejana Santiago. Sea por el motivo que sea, la ciudad te anima a levantarte y a continuar el camino. No tiene una explicación racional. Sucede, y punto. Con esa sensación, una especie de alivio casi físico, me levanto y, a pesar de los callos y los dolores, retomo el camino.

En la trasera de la basílica de San Isidoro tomo a la izquierda y sigo por Suero de Quiñones hasta la plaza de San Marcos y avenida de Quevedo. Todo recto. Paso a vía del tren por un paso de peatones y casi sin salir de León he entrado en Trobajo.

En esta localidad, en la calle Sira tuerzo a la izquierda y llego a la carretera nacional, que atravieso para subir por la calle Camino de la Cruz. Una vez que atravieso todo el camino industrial, salgo  la N-120, que me lleva al santuario de la Virgen del Camino.

Visto el templo, cruzo la carretera y, tras despistarme debido a la mala señalización, me oriento y tomo a la derecha. Camino hasta una bifurcación, cuyo ramal más recto es el que debo seguir  y que es el que me lleva a Valverde de la Virgen y de aquí, tras un descanso, a San Miguel del Camino.

Como a siete kilómetros, está Villadangos del Páramo, donde repongo agua y como algo de fruta. Recupero fuerzas, pues aún me faltan unos cuantos kilómetros. Sigo adelante, sin abandonar la senda hasta San Martín del Camino,  lugar en el que me resisto a finalizar la etapa.

Al cabo de algo más de una hora me desvío  la derecha por Puente de Órbigo y Hospital de Órbigo. La localidad es punto de paso obligado de esta ruta jacobea, lo que hace de sus vecinos personas especialmente agradables y acogedoras.

Todo en Hospital de Órbigo tiene el sabor del Camino: desde el nombre en sí de la localidad hasta cualquier monumento o rincón. Tal es caso del antiguo albergue, en la plaza, en cuyo centro podemos ver un crucero.

Lo mejor de todo es la enorme cantidad de refugios que tengo para elegir, de modo que, casi al azar, me decanto por uno y, tras rendir visita a los rincones más importantes del pueblo, me retiro. Mañana hay más camino, más sol, más polvo… Y menos kilómetros hasta la ansiada Compostela.

Conoce y disfruta Bilbao

Seguro que hay muchas cosas que desconoces de Bilbao y aún así, sabes que es una ciudad de visita obligada para viajeros. Quizá una de las cosas que no sepas es que el 19 de mayo de 2010 se le otorgó el premio Lee Kuan Yew World City Prize, considerado como el Nobel del Urbanismo. Tampoco sabrás que Continuar leyendo «Conoce y disfruta Bilbao»

Mallorca, el paraíso Mediterráneo

Si hacemos recuento de los lugares de nuestro país en los que poder  vivir grandes experiencias durante nuestras escapadas de fin de semana, seguro que no acabaríamos en varios días. Y es que España es uno de esos lugares en los que si algo hay son lugares mágicos y maravillosos donde poder disfrutar de una escapada de relax, de aventuras, de cultura, turismo, playas… Incluso hay lugares en los que podremos disfrutar de todo esto al mismo tiempo.

No nos estamos inventando nada. Hablamos de Mallorca, la mayor isla y capital de las Islas Baleares, que sin duda es uno de los muchos paraísos repartidos por el Mediterráneo. Ofrece playas para todos los gusto, con aguas claras y turquesas, otras más turísticas, lugares de interés cultural, ocio nocturno… En definitiva, Mallorca es un lugar único.

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Cinco días en El Bierzo

Ya sé que ya se han versado en esta página las virtudes de El Bierzo como destino turístico de interior, como espacio cultural y como lugar ideal para realizar actividades naturales y deporte aventura. Sin embargo, hay dos razones para reiterarnos: una, El Bierzo es algo más que el Camino de Santiago y Las Médulas, sus elementos turísticos estrella; y dos, nunca se puede hablar demasiado de El Bierzo.

Así que vamos a plantear cómo podemos pasar un fin de semana largo, o una semana corta, como se quiera ver, en El Bierzo. Evidentemente, nos vamos a quedar cortos, por razones de espacio y porque es una comarca que puede explorarse a pie de forma que parece no acabarse nunca, ofreciendo siempre nuevos lugares donde perderse y encontrarse. Basten unas pocas ideas sobre qué no perderse…

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De escapada gastronómica por Córdoba

Si por algo se caracteriza la gastronomía en la Península es gracias a miles de años de historia y decenas de pueblos que con sus culturas han importado o modificado cada una de las recetas. Consiguiendo infinidad de variaciones de una misma receta según se situaran en los distintos puntos cardinales de nuestro país.

Si hay un lugar en España donde más nos podemos encontrar este caso, esa es la bella Córdoba. Una de las ciudades más ricas en cuanto legado histórico y monumental, que ve también influenciada en su cocina.

Prepárate para disfrutar de los mejores platos mientras que conoces la magia que envuelve toda la ciudad.

Reconocer las influencias por los ingredientes de cada plato

Es fácil reconocer las diferentes culturas que sintieron la ciudad andaluza como su propio hogar. Si nos fijamos en su arquitectura monumental, podremos observar que, por ejemplo, la Mezquita encierra la cultura islámica y cristiana. Y si nos fijamos en su arqueología, veremos los pasos de la civilización romana. Así llegamos a sus tres grandes influencias:

Influencia romana

Hay consciencia de que los romanos llegaron a Córdoba en el año 143 a. C, pues la ciudad fue sitiada por Viriato. Ya en el año 113 a. C la villa se identificaba como romana, ya que hay escritos que mencionan que disponía de un foro romano.

Durante el tiempo que se mantuvieron la ocupación se encargaron de introducir el uso de aceite de oliva, que con tanta devoción se le prodiga en esta tierra, que son la base de lo que a día de hoy se conoce como dieta mediterránea.

Influencia árabe:

En el 716 Córdoba se convierte en la capital de provincia del Califato de Damasco. Qué más tarde, en 929 pasara a llamarse el Califato de Córdoba, alcanzando así la ciudad su máximo apogeo demográfico.

Podemos comprobar la herencia que dejaron a la comida en el uso de añadir a las comidas distintos frutos secos y especias. Así como el gusto por la verdura y la mezcla de sabores agridulces. Así como distintos postres que también influyeron en las costumbres judías culinarias.

Influencia cristiana:

En 1235 el rey Fernando III, rey de Castilla empezó a llevar a cabo lo que finalmente acabaría Isabel la Católica en 1492, la reconquista del reino de al-Ándalus. Algo que empezó en Córdoba con la captura de un grupo de musulmanes en el Andújar.

A los cristianos se debe todo el empleo de las carnes y el mejorar y conservar las recetas tradicionales que las diferentes culturas trajeron a la ciudad.

¿Qué pedir?

Platos típicos cordobeses: Salmorejo Cordobés, boquerones en vinagre, rabo de toro, flamenquín de jamón serrano y de postre, el pastel cordobés. Todo esto regado con sus mejores vinos y licores.

Un viaje del que irte con un gran sabor de boca.